+ DEFINICION DE LA ORDEN DEL TEMPLE"Orden laica de Caballería Cristiana, iniciática y filantrópica"
Orden: Una Orden está constituida por un conjunto o congregación de personas, reunidas bajo el mismo ideal espiritual, que tiene por objetivo un Noble fin. Implica dirección a un mismo objetivo en unidad jerárquica. Laica: Significa que no hay dependencia directa de ninguna estructura eclesiástica, sino sólo de las de la propia Orden. Los votos de pobreza y castidad medioevales, son conservados en la forma de humildad y fidelidad. Se mantiene, sin embargo, el voto de obediencia. Caballería: se sobreentiende Caballería Espiritual. En el ámbito trascendente se refiere a la custodia y adecuada transmisión de lo sagrado. En lo profano, la defensa de la justicia. El Caballero (o Dama Templaria), siempre antepone los intereses de quien defiende o protege a los propios. Cristiana: Se declara y reconoce como seguidora de Jesucristo Nuestro Señor y sus enseñanzas, reconociéndolo como verdadero Hijo de Dios, Segunda Persona de la Santísima Trinidad, lo que supone asimismo ser también Mariana , pues desde los comienzos esa fue la profunda devoción de la Orden. Una primitiva invocación rezaba: "Nuestra Señora, que estuvo en los inicios de nuestra religión y que en ella y en su honor estará, si Dios así lo quiere, el fin de nuestra vida y el de nuestra Orden". Iniciática: Implica el nacimiento de un nuevo ser, el inicio de un nuevo camino, que es el del monje guerrero, el camino que une las vías contemplativas con las operativas. El iniciado es un hombre nuevo que conoce los misterios del ser y de la autosuperación. Pero esta iniciación no es antropocentrista, sino teocéntrica . La iniciación es el comienzo del camino en el cual el templario, se ordena a si mismo hacia su propia naturaleza, esto es, como ser intelectual, volitivo y libre, que se realiza en la comunión con Dios, hecho posible a través de la Revelación Divina de Jesucristo Nuestro Señor. Filantrópica: Como las raíces latinas lo indican, amor al hombre, en tanto y en cuanto es la Obra del Creador, así como somos cada uno de nosotros, debiéndonos sentirnos por ende hermanos en la Creación. La filantropía debe manifestarse en obras concretas tanto individual como colectivamente. El Temple defiende la santidad del individuo, en tanto todo hombre es Templo del Espíritu Santo. La tiranía del tiempo y del dinero, propia del mundo moderno, atenta contra la específica actualización de las potencias del hombre. El Temple siempre ha tenido una profunda actividad civilizadora. |
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